Subir, andar avanzando, caminar, correr en masas y fierros, caer...
Llorar en azules noches de cigarros, tardes lentas eternizadas en el tiempo...
Olores, espinos, regresos y pasos,
Locales, calles,
Gente que queda y avanza,
Que baila al vaivén de un viaje,
En cosas y almas y manos que suben y bajan,
Que queman, que cantan.
Pasos que arden y cambian a ventearse,
Con chalas y toallas, con sueños, con ideas.
Después de todo, del que hice,
Del que quise y que soñé,
De las músicas y musas místicas,
Después de incluso temer, tomar,
Vagar en otras mentes tanto como en la mía,
De ir a buscar, pesar un grito y calcular horas que pasan.
Se suceden días, meses, quizás años.
Después de empezar a leer,
De inventar la rutina hasta cansarla,
Vencerla y agotarse en el desvelo
Después de compartirlo todo, y con todos...
Después de dar vuelta por última vez y no ver más,
Después de agotar la última pregunta,
De incluso decir no más, y hacerle caso
De crecer en el olvido,
De inventarse día a día
De subir - bajar vagones,
Correr detrás de micros,
Caminar bajo alergias,
Sudar subiendo cerros,
Temblar contra el mismo frío,
Sin cansarse de aprender.
Sin terminar de crear cosas, espacios donde realizarse,
Trasciende el tiempo, que creas en ideales,
Validas todo y absorto, me lo enseñas.
Y es que en esto de traiciones y traiciones,
De canciones y condiciones,
De creaciones y vacaciones,
De pasiones, vasilones, de mil acciones...
Hoy ordenando entre tantos papeles, encontré este regalo que alguna vez llego a mi manos.
Tiene sentido en la descripción de sentir el día a día. El desgaste por reinventarse para seguir y seguir.
Cuando entendí y dejé de correr, ya no había nadie...
Hoy solo sigo corriendo en la búsqueda
domingo, 17 de julio de 2016
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